El lugar de la nueva casa de 2 plantas que será el hogar de la nueva familia, la cual no puede esperar porque ya hay un descendiente y pronto vendrá el segundo, era el patio y parque de la casa de la niñez de uno de los integrantes del matrimonio, de él mas precisamente.
El patio y parque de la niñez de él, el lote digamos, ha tenido recortes, se fue ocupando, es que son varios hermanos, los de él. Todavía se puede adivinar sin mucho error de apreciación, que el lote fue por sus dimensiones y topografía, campo de fútbol, isla de piratas, camping, castillo medieval, garaje, huerta, solarium, salón de reuniones, escondite de escondidas, cancha de manchas venenosas y/o congeladas, lugar de asados familiares, mesas y sillas a cielo abierto, pileta de lona o pelopincho, carnavales y hasta criadero de gallinas.
Hablando de mascotas, cuantas y tantas. No quisiera cometer una injusticia al intentar enumerar una a una por su nombre por temor a omitir alguna, pero estoy en condiciones de asegurar que perros, gatos, conejos, tortugas, hámsteres, teros y las ya mencionadas gallinas pasaron, cada especie en su momento con cruces esporádicos, por el lote.
Vuelvo a esa mañana de verano y a ese trabajo en comunidad para construir ese techo para esa familia maravillosa, falta poco para terminar la loza, falta poco para los chorizos a la pomarola, la recompensa del trabajo de hoy, queda poco del lote, porque como dije antes son varios lo hermanos, los de él y las familias se van formando y las lozas levantando.
En Solano cada vez son menos las casas con jardín
En Buenos Aires cada vez son menos las casas con lotes en donde llenar una pelopincho o donde naufragar en una isla llena de piratas.
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