lunes, 18 de mayo de 2009

Hoy me toco tener una idea, bueno algo parecido...

Pensar…
Pensar y que algo quede…
Pensar, que algo quede y poder usarlo de alguna manera.
¿No existe pensar sin nada mas? ¿Y no pensar… existe? Seria como estar en blanco o en negro o en azul pero pensando en los colores, identificándolos de alguna manera, por ejemplo ¿esta vez el azul de mi pensamiento es mas apagado que el de la semana pasada?, con lo cual dejaría de pensar en “la nada azul” para empezar a comparar y relacionar y… la cabeza no para y esta pensando, pensando siempre…
La creación del pensamiento es, al menos para mi, una sucesión de imágenes al principio sin sentido o con sentido inexplicable, generalmente en blanco y negro, mas negro que blanco, con una banda sonora lejana y no identificada, mas parecido a la música en espera, una música metálica, una música indefinida, una música que no se escucha, una música donde la idea de que la música esta es mas fuerte que su presencia.
En ese marco el pensamiento juega con mi cabeza, hace un sin numero de vueltas en un tiempo infinitesimal, se nubla, se mueve, es el caos, es el mismísimo “big bang” original a escala infinitamente miserable y al final de esta vertiginosa batidora el proceso emite una letra, una solo letra aparece entre tanta bruma, borrosa al principio se va aclarando poco a poco, finalmente a esta letra clara y definida, sin ninguna explicación se acopla la letra siguiente y a la siguiente y así hasta formar una palabra y después otra palabra y otra mas, hasta formar una frase que trae aparejada finalmente la imagen, a la que se le sucede otra, una seguidilla de imágenes de la que no se puede sacar nada en claro, nada en claro hasta que una de esas imágenes se impone a las demás por un instante, el tiempo suficiente para que la pueda retener y distinguir, la décima de segundo que dura esta imagen es suficiente, ya esta, ya la tengo, y ya se fue.
Una tras otra las imágenes forman palabras que se hacen ideas, pero no creas que son ideas grandiosas son solo ideas, la mayoría muy, muy… me da pena decirlo pero son ideas tontas, infantiles, sin sustancia. Eso si, cada tanto, pero muy cada tanto una de esas ideas tontas se revela como idea a secas, y se va… si, así como lo estas leyendo, se va… que esperabas que se transforme en algo con alguna sustancia, en un dragón por ejemplo o en un volcán, o acaso en este texto que llega a su fin en este instante.