Las razones y los motivos, los hechos detallados y los porque, los nombres de los responsables por acción u omisión, lo que hizo y lo que debió hacer, las fechas, las horas y demás cosas, lo dejo para los historiadores. Un día como hoy no puedo dejar de comparar y compararme.Los tiempos son otros, las urgencias son otras, los “códigos” son otros, y va mas allá de los teléfonos celulares, la internet y los quichisientos canales de televisión por cable, los que fuimos protagonistas de la historia de volver a votar, de volver a la democracia, de volver a recuperar nuestra libertad… recuperar nuestra libertad… recuperar nuestra libertad, y lo escribo así, repitiendo, a riesgo de sonar exagerado, sabemos que los tiempos son otros.
Salía del colegio gritando ilusiones en 1983, la primavera de ese año fue mucho mas luminosa y fresca, por lo menos en mis recuerdos, que las que vinieron después, me ilusionaba con la reforma educativa y aprendía a ser ciudadano de un país que después aprendí que era otra cosa.
Fui a la plaza aquella semana santa de 1987, me ubique al lado de la palmera que años mas tarde, en el 2001, termino envuelta en llamas, me angustie, cante el himno, salte y festeje la “derrota” carapintada, escuche el “felices pascuas” y también “la casa esta en orden" y volví a mi casa reconfortado, después de aquellas pascuas deje de ir a la plaza por mucho tiempo
Porque después me enoje y no entendía que pasaba, le exigía desde mi lugar mínimo, desde mi ignorancia máxima, desde mi gritito histérico, mas coraje y fui un imbecil, nuevamente la historia develaría que tuvo mas coraje y mas vergüenza, mas integridad y mas ética que muchos, que casi todos podría decir
Esto lo digo, como decía mas arriba, porque no puedo dejar de comparar aquel ayer con este hoy, tan soberbio, tan violento, tan quieto, tan pobre, tan gris, tan brutal.
Por mi parte, en lo personal, estoy mas viejo y mas cansado. Siento que soy protagonista privilegiado de un tiempo único e irrepetible de esta historia. Siento que difícilmente saldría gritando ilusiones por las calles por los políticos de hoy. Siento que los milicos ya no pueden volver a hacer lo que hicieron pero por las dudas hay que tenerlos vigilados. Por otro lado la palmera de la plaza ya casi no tiene las marcas de aquel fuego y estoy seguro que me reconoce cada vez que vuelvo a decir presente como suele ocurrir los 24 de marzo o las veces que tomo el 29 y paso por ahí y nos miramos de reojo y nos hacemos un guiño imperceptible. Siento que las primaveras me siguen gustando pero no brillan como aquella del ‘83, que fresca y que brillante era…
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